Llevo muchos meses observándote a través de la cruz del punto de mira de mi rifle. Tú resides en una vivienda cercana a la mía, y yo te observo sin que tú sepas que te observo.
Me paso las noches despierta, con la luz de mi habitación apagada, un mojito con poco ron y una música suave, esperando a que se encienda la luz de tu habitación para poder verte.
La nuestra es una relación casual, y a veces quiero pensar que tú eres consciente de ella, que por eso te haces el remolón, que por eso echas las cortinas. Sufro cuando te vas de viaje, y me alegro cuando vuelves.
Con el tiempo he ido averiguando cosas de ti. Donde trabajas, con quien sales, donde compras tu ropa y cual es tu plato favorito.
Soy paciente. Desmonto, engraso, vuelvo a montar el rifle. Cuento las balas, veo videos, toco el saxofón sin hacer ruido. Soy discreta.
Acaba de sonar el timbre de la puerta de mi casa. Tu no estas en tu ventana pero yo tampoco espero a nadie.
Por Benito
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