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Narrativa

Jipilín

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» Estás en el número 2 de 3 de la serie El Bazar Zumbón.

Botremoche es un maduro artesano que restaura y remienda aquello que hace más felices a los niños: sus juguetes favoritos. Su bella labor incentiva su inventiva y le vuelve más receptivo a la leyenda que emanan los objetos que rebosan sus estantes. Hoy hay una despedida en su abarrotado taller y en el resto del alboro­tado mundo. Hoy llega una joven mujer con una caja de cartón bajo el brazo. Se llama Repollo. Y en la caja lleva a Jipilín. Botremoche la atiende.

 

- ¡Buenas tardes!. Cuéntame un sueño y lo haré realidad.

- ¿De veras?. ¡No sabes lo dichosa que me harías!.

- Ya te lo he dicho, aunque es una mera frase de bienvenida. Para que confíes en mi tra­bajo.

- Entonces no crees que puedes hacer mi sueño realidad.

- Depende de la realidad.

- La realidad es que me gusta la irrealidad.

- A mí, también. ¿Cómo te llamas?.

- Me llamo Repollo.

- ¿Te lo pusiste por las muñecas?

- ¡Sí!, ¡son tan curiosas!.

- Sobre todo por lo que no se ve de ellas..

- Pero lo que no se ve,¡no se ve!.

- Todo se puede ver con imaginación. No suelo escoger lo obvio.

- Por eso he venido aquí. Por tu imaginación. Y por tu conocimiento de los muñecos.

- Los muñecos no tienen secretos para mí.

- ¿Se te confiesan?.

- Se me confiesan y los absuelvo. Son muy buenos.

- ¿Y qué pecados cometen?.

- Depende del material con que los hayan fabricado. Hay pecados de hojalata, de madera, de porcelana, de trapo, de plástico, de lana…

- Son como pecados carnales, ¿no?.

- Sí. Los muñecos también tienen vida erótica. El Creador de la Imaginación quiso hacer­los diferentes pero no inferiores a los seres humanos.

- ¿El Creador de la Imaginación?, ¿quién es?.

- Es el único Dios en el que creo.

- ¿El que te da los poderes mágicos?.

- Bueno, irrealmente tengo muchos poderes como el de ser testigo de que los muñecos vi­ven. Pero realmente el único poder que tengo es el de reparar juguetes rotos y devol­verles la sonrisa a unos cuantos críos. Que no es poco.

- ¿Ahora vamos a hablar en la realidad?.

- Unas cuantas frases. Necesito centrarme en lo que vas a pedirme.

- Te voy a enseñar lo que traigo en la caja.

- ¡A ver!.

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