Que se queden quietos
aparentemente muertos,
con el fuego guardado en centro del volcán.
¡Que se queden mudos,
escuchando a dentro,
que solo puedan escuchar!
Deseosos de ver el espacio
con ojos luminosos
furiosos ojos luminosos
terribles ojos encendidos
por el conocer.
Que se queden solos, que todo sea blanco
Que el sol ilumine:
Los campos, los ojos, las casas.
Los cuerpos, las manos, las mentes.
Las masas, las uñas, los dientes.
Los ojos.
Escucha mi lamento
el son de mi corazón
como entra y me sale el aire:
Aún.
Por Maria Santfores
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