Se puede vagar en la incertidumbre,
temblando de miedo
de pánico obtuso
En el repetir incesable
de los círculos concéntricos,
de los espinales mántricos.
Bajando por debajo
del nivel del agua.
Perdidos en lo absoluto
en lo vacío
negro y silencioso.
Nada existe en realidad,
ni las historias desastrosas,
ni los éxitos rotundos,
ni los tiempos inacabados
de los ” debía de”.
Todo momento que pasó no existe
toda acción pasada, no existe
y los “deberíamos de” se desintegran
en minúsculos átomos.
Por Maria Santfores
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